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Trastornos Temporomandibulares: Todo lo que Necesitas Saber para Recuperar tu Bienestar

Trastornos Temporomandibulares: Todo lo que Necesitas Saber para Recuperar tu Bienestar

  • Clínica Santo Domingo
  • 7 minutos

¡Hola a todos! Hoy hablaremos de los trastornos temporomandibulares, un tema no muy conocido pero que puede afectar significativamente nuestra calidad de vida. Si nunca has oído hablar de ellos, sigue leyendo. Vamos a profundizar en qué son, sus síntomas, causas y cómo manejarlos y prevenirlos. Porque conocer es el primer paso para cuidar nuestra salud. ¡Descubre más sobre este relevante tema en este artículo!

¿Qué son los Trastornos Temporomandibulares?

Definición

Los trastornos temporomandibulares (TTM) se refieren a un conjunto de afecciones que causan dolor y disfunción en las articulaciones y músculos que controlan el movimiento de la mandíbula. Estas afecciones pueden ser consecuencia de una serie de factores, como lesiones en la mandíbula, estrés, bruxismo (rechinar o apretar los dientes), artritis en la articulación temporomandibular, o incluso una mala alineación dental. Los TTM pueden generar molestias notables al hablar, masticar o incluso al abrir y cerrar la boca, y su tratamiento puede requerir un enfoque multidisciplinario.

Causas

Las causas de los trastornos temporomandibulares son multifactoriales. El estrés puede llevar a apretar los dientes o a mantener la mandíbula tensa, provocando dolor. Una mala postura puede desequilibrar la alineación de la mandíbula. Los problemas dentales, como maloclusiones, y las lesiones también pueden causar estos trastornos.

Síntomas de los Trastornos Temporomandibulares

Dolor y molestias

El dolor en los trastornos temporomandibulares puede variar en intensidad y frecuencia. En algunos casos, puede ser un dolor tenue y constante en la mandíbula, el cuello, los oídos o incluso en los hombros. En otros, el dolor puede intensificarse al realizar acciones como hablar, masticar o bostezar.

Dificultad para abrir o cerrar la boca

La dificultad para abrir o cerrar la boca, conocida como trismo, es un síntoma común de los trastornos temporomandibulares. Esta limitación puede afectar actividades diarias como hablar y comer.

Ruidos al mover la mandíbula

Los ruidos o crujidos al mover la mandíbula, conocidos como crepitación, son otro indicativo de trastornos temporomandibulares. Estos sonidos pueden ocurrir al abrir o cerrar la boca, y suelen ser resultado de la fricción entre las articulaciones temporomandibulares.

Diagnóstico de los Trastornos Temporomandibulares

La historia clínica es el primer paso para diagnosticar los trastornos temporomandibulares. En esta etapa, el profesional médico recoge información detallada sobre los síntomas que experimenta el paciente, su evolución, y las circunstancias que los desencadenan o los alivian. Además, se examinan aspectos importantes de la vida del paciente, como su nivel de estrés, hábitos de sueño, alimentación, e incluso postura. Esto permite identificar factores que podrían estar contribuyendo a los problemas de la mandíbula, como el bruxismo (apretar y rechinar los dientes), malas posturas que favorezcan la tensión mandibular, o problemas de oclusión dental.

Una vez recogida esta información, se procede a la exploración física. El médico examinará la mandíbula, sus movimientos y la presencia de dolor o sensibilidad en determinadas áreas. Para esto, el profesional podría pedir al paciente que abra y cierre la boca, verificando así el rango de movilidad de la mandíbula, y si se produce algún sonido o dolor durante este movimiento. También puede palpar la mandíbula y las áreas adyacentes para identificar puntos de sensibilidad o dolor.

En caso de que la historia clínica y la exploración física no sean suficientes para establecer un diagnóstico, o si se sospecha de una causa específica que necesita confirmación, se pueden solicitar pruebas complementarias. Las radiografías pueden ser útiles para observar la anatomía de la articulación temporomandibular y detectar posibles anomalías. En algunos casos, puede ser útil una resonancia magnética para visualizar con más detalle los tejidos blandos alrededor de la articulación, como los discos temporomandibulares y los ligamentos.

Este enfoque de diagnóstico permite una evaluación integral y personalizada de cada paciente, facilitando así la elección del tratamiento más adecuado según las necesidades y características de cada persona.

Tratamientos para los Trastornos Temporomandibulares

Cambios de hábitos y auto-cuidado

Iniciar con cambios de hábitos y auto-cuidado es un enfoque efectivo para manejar los trastornos temporomandibulares. Pequeñas acciones como evitar morderse las uñas o masticar chicle pueden aliviar la tensión en las articulaciones mandibulares. Es también importante evitar apretar o rechinar los dientes, y adoptar posturas que no sobrecarguen la zona cervical y mandibular.

Medicación

La medicación puede ser una herramienta útil en el manejo del dolor y la inflamación asociados a estos trastornos. Los analgésicos de venta libre, como el ibuprofeno, pueden ser suficientes en algunos casos. En otros, puede ser necesario el uso de medicamentos más fuertes prescritos por un médico.

Terapia física

La terapia física también desempeña un papel relevante en el tratamiento de los trastornos temporomandibulares. Los fisioterapeutas pueden enseñar una serie de ejercicios de estiramiento y fortalecimiento que ayudan a mejorar la movilidad de la mandíbula, a aliviar la tensión muscular y a mejorar la postura, factores clave en la prevención y manejo de estos trastornos.

Tratamientos avanzados para los Trastornos Temporomandibulares

Dispositivos de avance mandibular

En casos más severos de trastornos temporomandibulares, puede ser útil la utilización de dispositivos de avance mandibular. Estos son aparatos que se colocan en la boca, generalmente durante la noche, y que ayudan a mantener la mandíbula en una posición que reduce la tensión en la articulación temporomandibular, aliviando así el dolor y mejorando la función mandibular.

Inyecciones

Las inyecciones pueden ser otra opción de tratamiento. Las de corticosteroides pueden ayudar a reducir la inflamación y el dolor en la articulación, mientras que las inyecciones de ácido hialurónico, una sustancia que se encuentra naturalmente en las articulaciones y que ayuda a lubricar y amortiguar los movimientos, pueden mejorar la movilidad y funcionalidad de la mandíbula.

Cirugía

En los casos más graves, puede ser necesario recurrir a la cirugía, aunque siempre se considera como último recurso. Los procedimientos pueden variar desde una artrocentesis (limpieza de la articulación con la introducción de líquidos) hasta una cirugía abierta para reparar o reemplazar la articulación. Sin embargo, la cirugía implica riesgos y potenciales complicaciones, por lo que se realiza sólo cuando otros tratamientos no han logrado los resultados deseados.

Prevención de los Trastornos Temporomandibulares

Aquí hay algunas sugerencias que podrían ayudar a prevenir o manejar los trastornos temporomandibulares:

  • Evita el estrés: El estrés puede llevarte a tensar la mandíbula o a rechinar los dientes. Intenta encontrar técnicas de relajación que te funcionen, como la meditación, el yoga, o la respiración profunda.
  • Mantén una buena postura: Mantener la cabeza en una posición neutral puede ayudar a evitar la tensión en la mandíbula.
  • Evita hábitos que fuerzan tu mandíbula: Morder objetos duros, como lapiceros, o morderse las uñas puede poner tensión adicional en la mandíbula.
  • Visita regularmente al dentista: Un dentista puede detectar problemas tempranos en tu mandíbula y sugerir tratamientos preventivos.

Para cuidar tu mandíbula, puedes realizar ejercicios específicos para fortalecer y relajar la mandíbula. Estos pueden incluir estiramientos y movimientos controlados que ayuden a mejorar la movilidad y la fuerza de la mandíbula.

Mantener una dieta equilibrada también es importante, ya que ciertos nutrientes son esenciales para la salud de las articulaciones. Además, un buen sueño es fundamental para la reparación y recuperación de todos los tejidos del cuerpo, incluidas las articulaciones temporomandibulares.

Por último, recuerda siempre consultar a un profesional de la salud si tienes síntomas de trastorno temporomandibular.

Conclusión

Los trastornos temporomandibulares son condiciones complejas que pueden impactar significativamente en tu bienestar y calidad de vida, causando desde molestias moderadas hasta dolor intenso y dificultades funcionales. No obstante, es importante recordar que existen múltiples estrategias y tratamientos disponibles para manejar estos trastornos y aliviar sus síntomas.

Desde cambios en los hábitos de vida y autocuidado, hasta intervenciones médicas como medicación, terapia física, dispositivos de avance mandibular, inyecciones y, en casos más severos, cirugía, hay un amplio abanico de posibilidades terapéuticas. La elección de uno u otro tratamiento dependerá siempre de las necesidades específicas de cada paciente.

Si estás experimentando síntomas asociados a un trastorno temporomandibular, no dudes en buscar ayuda médica. En la Clínica Santo Domingo, contamos con un equipo de profesionales de la salud dispuestos a ayudarte. Un diagnóstico y tratamiento temprano pueden prevenir la progresión del trastorno y mejorar significativamente tu calidad de vida. Te invitamos a visitar nuestro sitio web y agendar una hora para que puedas recibir la atención que necesitas.

En definitiva, aunque los trastornos temporomandibulares pueden ser un desafío, hay soluciones a tu alcance. Recuerda siempre cuidarte y buscar el apoyo y la orientación necesarios. Te esperamos en la Clínica Santo Domingo.

Preguntas Frecuentes

Sí, se estima que un alto porcentaje de la población los padece en algún momento de su vida.

En muchos casos, los síntomas pueden controlarse y hasta eliminarse con el tratamiento adecuado.

No, la cirugía es el último recurso. Existen múltiples tratamientos no quirúrgicos que pueden ser eficaces.

Sí, el estrés es uno de los factores que pueden contribuir a estos trastornos, ya que puede llevar a hábitos como el apretamiento o rechinamiento de los dientes.

Aunque es más común en adultos, los niños también pueden padecer de estos trastornos, especialmente si tienen malos hábitos orales, como chuparse el dedo.
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